La Albahaca de mi Abuelita *
Cuando se realiza un análisis estratégico de la posición que un producto/servicio desea tener en un mercado determinado hay que considerar una serie de factores entre los que se encuentra uno de vital importancia como es el definir qué partes del proceso se pueden externalizar y cuáles son críticos dentro de la operación.
Para graficar lo que deseo comunicarles, echaré a mano una de las tantas anécdotas que gustaba contar mi abuelita y que tiene que ver con la cocina:
A mi abuela le gustaba hacer un plato de tallarines que tiene a la albahaca como ingrediente principal.
Esta hierba era la que le da un aroma muy especial y la que diferenciaba ese plato de pasta de cualquier otro que haya probado. Para prepararlo, mi abuelita esperaba todos los miércoles a que se instalara la feria de la casa de mi madre para comprar un paquetito de la susodicha planta.
Al inicio todo salía bien pero el problema es que el casero de la feria empezó a tener problemas. Comenzó a traer albahaca de no muy buena calidad hasta el punto que la viejita se aburrió y para resolver el problema… decidió plantar su propia mata de albahaca en el jardín. Así se aseguraba de tener la mejor.
La viejita decía que los tallarines se hacen y venden en todos lados… pero ese ingrediente que hace la diferencia es el que no se debía descuidar.
¿Cuál es el punto?
Al analizar un potencial de negocio o incluso el desarrollo de una pieza común de software se pueden determinar un conjunto de elementos que harán a la máquina moverse pero dentro de ellos hay que identificar aquellos que son centrales.
Un paseo por la calle del recuerdo
En un sistema de gestión de corredores de bolsa en el que trabajé hace unos años existía un componente llamado «valorizador» el cual contenía toda la lógica para realizar el cálculo financiero de instrumentos de renta fija, letras hipotecarias, pagarés, etc.
Aunque en ese tiempo los programas que la utilizaban estaban hechos en COBOL, el valorizador era una rutina escrita en Fortran 77, un lenguaje de programación diseñado para cálculos numéricos. El punto acá no es si Fortan era mejor que C. Lo relevante era que a esa rutina nadie le metía mano, con excepción de uno de los socios de la empresa y dos personas más. No importaba mucho quienes programaban el resto de las funcionalidades del sistema, era el valorizador la albahaca de ese plato de tallarines. Y por lo que recuerdo, era una albahaca bastante cara de comprar.
Ahora pongámonos a analizar el asunto desde otro punto de vista. Supongamos que queremos crear un nuevo sistema de gestión para corredores de bolsa. Para aplicaciones no triviales (es decir, diferentes del cálculo de instrumentos de renta variable), se hace imprescindible contar con una rutina de valorización por lo que una primera decisión a tomar en este caso es ¿desarrollo el valorizador o le compro la albahaca a alguien que la tenga?
Si lo que se desea es acelerar el desarrollo y minimizar el tiempo de entrega, la solución obvia es comprar la rutina pero… ¿estamos dispuestos a correr el riesgo de dejar en las manos de un tercero el desarrollo de una pieza tan crítica y totalmente sensible a los errores como es esta?
Ahora supongamos que estamos creando una aplicación de transferencia de archivos, ¿vamos a confiar el protocolo de transferencia a una librería de terceras partes o vamos a plantar la albahaca en nuestro jardín, cuidarla y hacerla crecer para que sea de nuestro gusto?
Haciendo una reflexión más amplia, si tenemos una empresa ¿Vamos a dejar que un tercero nos haga la gestión de la cartera de clientes?
La Raya para la Suma:
En cualquier iniciativa empresarial el marketing y la gestión comercial son siempre parte del «core» del negocio y una estructura y un plan permitirá ser efectivos y autónomos; incluso pensando en que el día de mañana se puedan comercializar otros productos o servicios complementarios o sustitutos y sin depender de un casero que nos cambie la calidad de la albahaca… o que decida preparar el plato por su cuenta y ofrecerlo.
* Posteado originalmente el 24 de febrero de 2008.
