Marketing para Pequeños Emprendedores *
Hace unos días, luego de hacer las compras en el supermercado amigo, estacioné el auto cerca de donde vivimos. Al momento de abrir la maleta para sacar las bolsas de las compras se apareció un joven, cosa que no es rara en el lugar que actualmente estamos y donde lo habitual es que los muchachos se ofrezcan para cuidar los autos estacionados.
Hasta allí llegó este joven, el que luego de presentarse como Domingo (no es su verdadero nombre) hizo lo siguiente:
Me ofreció ayuda para llevar las bolsas de supermercado, cosa que me pareció apropiada por la cantidad de cosas que tenía que llevar. Generalmente esta ayuda se realiza a cambio de una propina. En el camino me comentó que era parte del vecindario, que trabajaba como lustrabotas y que además se ganaba la vida lavando autos.
Le pregunté cuánto me cobraba por lavar el mío. Me dio la información de lo que cobraba por lavado y además me comentó que tenía ya acuerdos con otros vecinos para lavar los autos diariamente, dándome los precios y condiciones por el servicio mensual con lo cual se comprometía a mantener el auto lavado todos los días de la semana.
Al llegar a casa accedí a que lavara el auto y le pagué la tarifa «por evento» (no aceptó la propina por llevar las bolsas) pero acordamos que pensaría y le daría una respuesta en el caso de optar por el servicio de «suscripción mensual» (que es más barato que el eventual). Al día siguiente conversamos y llegamos a acuerdo y hasta ahora como reloj todos los días a la hora que vamos a la oficina, el auto está impecable.
Hay muchas definiciones de Marketing pero esta historia verídica me hizo recordar aquella que dice que es un proceso mediante el cual una empresa «se presenta, da a conocer, crea lazos de confianza, hace negocios y genera referencias«.
* Posteado originalmente el 1 de Febrero 2008.
