Tributación y Emprendimiento en Chile
Este texto está enfocado a las necesidades de los emprendedores en Chile. Sin embargo, he tratado de escribirlo de forma que sea útil sin importar el país en que te encuentras.
Recuerdo cuando era empleado y los impuestos eran algo relativamente simple.
A final de cada mes recibía mi sueldo, mi empleador se preocupaba de hacer los descuentos y entre ellos aparecía la misteriosa línea de «Impuesto Único a la Renta» y personalmente no tenía mucho más de qué preocuparme. Nada de declaraciones de impuestos ni cosas raras.
Luego, además de mi trabajo como empleado, comencé a hacer algunas consultorías en paralelo por las que daba boletas de honorarios. Ahí los asuntos tributarios se comenzaron a complicar un poco. Ahora tenía que considerar mi sueldo y los honorarios y también hacer una declaración anual de impuestos y dependiendo de cómo se daban las cosas y con algo de suerte, recibir una devolución en cheque o depósito bancario al año siguiente.
Y fue en ese momento que se me ocurrió iniciar un negocio.
Lo primero, fue iniciar la actividad. Para eso hay que estudiar los modelos de sociedad empresarial que existen. En Chile están las tradicionales: Sociedad Anónima (SA) y la Sociedad de Responsabilidad Limitada (LTDA). A ellas ahora se agregaron la del Empresario de Responsabilidad Limitada (EIRL) y últimamente la Sociedad por Acciones (SpA). Cada una de estas formas de empresa tiene sus objetivos, características, ventajas y desventajas desde la perspectiva de sus socios.
¿La empresa venderá productos y servicios? ¿Sólo servicios? La distinción es relevante porque en el caso de la venta de productos hay que lidiar con el Impuesto al Valor Agregado (IVA) del que el vendedor de productos actúa como recaudador.
Junto con lo anterior, hay que elegir el régimen de impuesto a la renta al que uno se desea acoger: renta atribuida o régimen semi-integrado. ¿eres casada? Hay otros temas que considerar también en ese escenario.
Luego, escoger la dirección de la empresa que debe de estar habilitada para el funcionamiento que se le quiere dar. Por ejemplo, si la actividad va a estar relacionada con alimentos, hay criterios y requisitos sanitarios que cumplir.
¿Ya constituiste tu empresa? Ahora es el turno de iniciar actividades en el Servicio de Impuestos Internos para obtener el Rol Unico Tributario (RUT) que la identifica como contribuyente.
Todos estos trámites hoy están relativamente automatizados en Chile, pero el observador atento se dará cuenta que existen varias importantes decisiones que pasan por tener una visión y planificación de medio y largo plazo que va más allá de las facilidades que dan los portales Web.
Los pasos anteriores resumen más o menos los trámites que hay que hacer y las decisiones que se deben tomar para comenzar a desarrollar tu actividad.
Y es a partir de ese momento en que el Servicio de Impuestos Internos y la Tesorería General de la República, pasaron de ser organizaciones sin rostro, que tramitaban mi declaración anual de impuestos y luego me enviaban cheques de devolución todos los años, a convertirse en un par de formidables vigilantes de mi trabajo, mis clientes e incluso de mi capacidad de crear trabajos.
Y para hacer las cosas más entretenidas, mi actividad se internacionalizó y eso implicó otros cuidados y atenciones relacionadas con materias tributarias que jamás había pensado antes relativamente a la importación de capitales, entre otros factores.
Afortunadamente desde un principio tuve el apoyo de una contadora que me ayudó a preparar este artículo (considerando que mi especialidad no son las materias tributarias o legales).
Algunos consejos para quienes estén comenzando:
1. Forma alguna sociedad y abre una cuenta bancaria para tu empresa:
Crear una empresa puede parecer intimidante pero no lo es. Hoy existen una serie de empresas que hacen el servicio. Para formar una empresa no es necesario tener dinero más que para los trámites iniciales y el pago de la patente comercial (pago semestral). Es requisito declarar un capital inicial de la empresa, pero este se puede ir enterando en el tiempo y la marcha del negocio.
Ser parte de una sociedad otorga una protección legal importante, especialmente aquellas que limitan la responsabilidad de los socios al monto de sus aportes, lo que puede ser muy relevante en caso de conflicto pero para los efectos de la declaración de impuestos, necesitamos una empresa formalizada para iniciar actividades y tener RUT y así poder abrir una cuenta bancaria.
Todo el dinero que provenga de la actividad debe ser depositado en la cuenta de la empresa. Ese es otro aspecto importante de formalizar tu emprendimiento. No esperes que todos tus clientes te paguen personalmente. Tendrás algunos que serán parte de contratos de prestación de servicios y que emitirán pagos contra la presentación de facturas de tu empresa y será a nombre de ella que llegarán los pagos.
Es una muy buena práctica no mezclar tus finanzas personales de las de tu empresa desde un inicio. Así facilitarás bastante el trabajo de clasificar los movimientos a tu contadora.
Adicionalmente, es una buena idea tener una segunda cuenta de reserva para ir dejando ahí los pagos de impuestos mensuales estimados. Entender e implementar el concepto de separar el dinero de los impuestos del dinero de la operación es fundamental para aquellas empresas que retienen valores fiscales, como el IVA.
Adicionalmente, es una muy buena idea entender la diferencia entre «ingresos» y «utilidades«. Como empleado, uno está acostumbrado a usar cualquier dinero que se quede en nuestra cuenta bancaria. Los impuestos son retenidos y pagados por tu empleador y lo que quede ahí te pertenece. Pero como el dueño de un negocio, debes mantener una reserva de dinero a mano para imprevistos, contrataciones futuras, pasajes a viajes de negocios o conferencias, formaciones y otros gastos que son para ayudarte a hacer crecer tu negocio.
2. Clasifica tus Ingresos y Gastos:
La mayoría de las empresas tienen libros de ingresos y gastos muy granulares (a menudo conocidos como informes de ganancias y pérdidas) que dan una vista por encima de cómo y dónde están gastando el dinero.
Como emprendedor, tu clasificación debiera ser bastante simple:
- Tu ingresos son básicamente 100% los pagos de tus clientes. Hasta una hoja en Excel podría servir para hacer la conciliación entre la facturación y los depósitos que hay registrados en la cuenta bancaria de tu empresa.
- Existen 3 grandes tipos de gastos: Dinero que gastas como dueño de tu empresa, cosas que tu empresa compra y el dinero que le pagas al Estado.
Permítan profundizar el segundo punto:
Supongamos que sólo tienes un cliente y que este te contrata para un proyecto por el que te pagó $10.000.000. El saldo de la cuenta bancaria de tu empresa es de $10.000.000 y como el trabajo lo hiciste tu mismo, no hay terceros a los que pagar.
Como te sientes optimista sobre la marcha del negocio, decides invertir y contratas a un Encargado de Redes Sociales. Como vives fuera de Santiago y aunque tu encargado te ofrece hacer trabajar en forma remota, decides viajar para aprovechar de visitar a proveedores y cerrar algunos negocios pendientes. Para eso compras un pasaje de avión ida y vuelta en clase Economy-premium (Esa te da derecho a entrar al salón VIP del aeropuerto). El costo de los pasajes digamos que es de $300.000.
El saldo de la cuenta bancaria de tu empresa es ahora de $9.700.000 y ahora tienes dos gastos: El coaching y los pasajes de avión. Uno se clasifica como capacitación de negocios, el otro como viaje de negocios.
Lo que queda disponible es ingreso tributable. No es mala idea tomar un porcentaje y reservarlo para el pago de impuestos y transferirlo a tu cuenta de reserva. Lo que reste es de la empresa para re-invertir en el mismo negocio o para remunerar al dueño.
Los empresarios inteligentes sacan mucho provecho a la tributación. Puesto que se tributa por lo que queda, hay muchos gastos e inversiones que se pueden hacer para rebajar la base de cálculo del impuesto a la renta. Esto es parte de lo que se llama una adecuada planificación tributaria y contar con un profesional que entienda bien del tema es lo que puede hacer la diferencia entre pagar y que te devuelvan dinero a la hora de presentar tu declaración.
Al clasificar tus gastos, tu contadora es capaz de saber en qué estás gastando el dinero y es una ayuda en el eventual y poco deseable caso en que el Servicio de Impuestos Internos te llame para revisar tu situación.
Clasificar los gastos te permite saber cuánto has ganado y en qué te has gastado el dinero. En el caso de mi empresa, tenemos diversas fuentes de ingresos y varios gastos. Sin una clasificación y los informes que de ahí se pueden emitir, no tendría una idea clara de cómo va el negocio.
3. Paga tus Impuestos:
Cuando uno es empleado y además uno tiene una actividad a honorarios aparte, al final del año se presenta la declaración de impuestos y se hace el cálculo respectivo. Si de ese cálculo se determina que pagaste impuestos de más, el Estado te devolverá el excedente y aunque lo parezca, en eso no hay nada mágico o especial.
Como dueño de una empresa, el Estado confía en que uno es más conocedor de las obligaciones tributarias, particularmente el Pago Provisional Mensual.
Así que en lugar de capturar inmediatamente el XX% de cada pago que obtienes, confían en que eres lo suficientemente diligente para retener lo que piensas que deberás pagar como impuesto. Y como un negocio tiene gastos que contribuyen a generar sus ingresos y los ingresos son diferentes de las utilidades, no hay manera directa de saber cuál es su renta imponible considerando sólo los ingresos. (Los dueños de tiendas y que tienen altos gastos generales como arriendo, salarios, inventario, etc. a menudo pueden tener un negocio que factura algunos millones al año en ingresos, pero que les deja relativamente poco en ganancias).
Lo mejor que puedes hacer, especialmente a medida que los flujos de caja y las reservas de efectivo aumentan, es simplemente tomar un porcentaje del dinero que queda en cada mes después de los gastos y lo que hayas pagado como PPM y, literalmente, olvidarse de él. Deposítalo en la cuenta de reserva. Luego, paga tus impuestos y no te arriesgues a ser llamado por el Servicio de Impuestos Internos por problemas o inconsistencias en la información presentada.
Hay mucho más que cubrir:
… pero espero que este artículo te haya dado una buena idea de contabilidad básica para pequeñas empresas.
Conceptualmente, es bastante fácil. Pero hay un montón de matices que hacen que valga la pena contratar a un profesional que conozca bien de estos temas. Cosas como las deducciones de kilometraje, depreciaciones de equipo, el arriendo del metro cuadrado de la parte de tu casa donde trabajas, y así sucesivamente. Todas las cosas que en última instancia puede ahorrar varios cientos de miles de pesos en impuestos si están bien hechas. Como propietario de una pequeña empresa, hay muchas opciones disponibles para deducir impuestos.
En lo personal me incomoda hablar en detalle sobre deducciones o herramientas de contabilidad porque van más allá de mis conocimientos. Lo mejor que puedo hacer es hablar de mis propias experiencias, que pueden o no ayudarte.
Lo que debes hacer es hablar con un/a Contador/a que puede ayudarte a implementar un modelo de empresa y de operación que te ayude pagar lo que debes (y nada más), asegurando que se mantenga la conformidad con las autoridades en caso de revisiones.
Para lo anterior busquen a un profesional que conozca muy bien los vericuetos de la contabilidad y entienda muy bien las ansiedades y los problemas a los que se enfrentan los emprendedores. No te recomiendo hacer la contabilidad tu mismo porque es bastante más complicado ahora que eres dueño de una empresa y que debes presentar declaraciones personales y de tu empresa por separado.
Además, hay muchas oficinas de contabilidad que no entienden la forma en que muchos emprendedores trabajan hoy desde sus portátiles y en espacios de co-work o en las cafeterías.
Un abrazo y éxito.
